Poderosa Homilia del Padre Lankeit

Escrito en Lecturas Recomendadas

fr-lankeit

Homilía del Padre John Lankeit el 2 de octubre del 2016. El Padre Lankeit es rector de la catedral de la diócesis de Phoenix, Arizona (USA) donde el obispo es Mons. Thomas J. Olmsted. El tema de la homilía es sobre las responsabilidades morales al votar en las elecciones del 8 de noviembre.

El diablo divide y se vale de casi cualquier táctica para separar a los cristianos de Cristo, con una excepción. Por lo general, abiertamente no nos dice, “¡Niega a Jesucristo!”, porque sabe que aquél que ama a Jesús rechazaría de inmediato esa sugerencia. Por lo tanto, tiende a utilizar medios y palabras más sutiles. Más adelante hablaré sobre esto…

 

Por ahora, vamos a abordar algo que nos toca muy de cerca, y que está muy presente en la mente de muchas personas: la elección presidencial del 2016. Pero vamos a hacerlo desde una perspectiva católica. Vamos a considerar la encrucijada de la práctica de nuestra fe católica y el ejercicio de nuestro deber ciudadano, sobre todo cuando se trata de votar.

 

Primero vamos a reconocer que no ha habido nunca un partido político en los Estados Unidos que esté perfectamente alineado con la doctrina católica en todos sus aspectos. Esto no significa que seamos automáticamente libres de votar por el partido que nos apetezca, porque un partido puede estar mucho más lejos de los principios católicos sobre las cuestiones más importantes que el otro partido. Como resultado, a menudo nos enfrentamos a la tarea de discernir cuál de lospartidos y sus plataformas políticasvan más de acuerdo con la doctrina católica, y cuáles no.

 

De modo que muchas cuestiones están sujetas al juicio prudente de los votantes católicos. Qué significa eso? Significa que los católicos legítimamente pueden estar en desacuerdo, por ejemplo, sobre la mejor manera de abordar cuestiones tales como la injusticia racial, la educación, la economía, la inmigración y el cuidado de la salud y aún así ser fieles a lo que la Iglesia nos enseña.

 

Hay otras cuestiones, sin embargo, que entrañan acciones intrínsecamente perversas, que nunca pueden cometerse bajo ninguna circunstancia ni ser promovidas o

incluso facilitadas por un fiel católico. Pero aparte de estas cuestiones intrínsecamente malas, vamos a considerar por ahora algunas de las cuestiones más comunes sobre las que los católicos pueden ejercer legítimamente un juicio prudente.

 

Una de ellas es lo que se conoce como acción afirmativa (o discriminación positiva). Este programa tiene como objetivo eliminar las desventajas percibidas a las que se enfrentan las minorías a la hora de competir, por ejemplo, en la admisión a la universidad. En nuestro país, uno de los partidos favorece la acción afirmativa para lograr la justicia y el equilibrio en nuestra sociedad multirracial. El otro partido sostiene que se penaliza a los alumnos de alto rendimiento, dando espacios limitados en el aula de la universidad a alumnos menos aptos, al tiempo que niega el acceso a los estudiantes más calificados. Uno de los partidos considera la acción afirmativa como una cuestión dejusticia…, mientras el otro lo ve como unainjusticia.

 

Pero, supongamos que un candidato a la presidencia promueve una política quelegalizaría que alguien mate a una persona de la raza negra porque cree que esta persona es un escollo que le impide la educación que desea.

 

¿A cuántos de ustedes les resultaría cómodo votar por ese candidato?

 

Otra cuestión que cae bajo la categoría de juicio prudente es la inmigración. Uno de los principales partidos políticos tiene por objeto permitir la inmigración con muy pocas restricciones. Al otro partido le preocupa que la inmigración sin restricciones conduce, entre otras cosas, a que las personas indocumentadas tomen puestos de trabajo que podrían estar disponibles para ciudadanos del país. Uno de los partidos está a favor de las fronteras abiertas

– y el otro está a favor de la  “ley y el orden”.

 

Ahora, supongamos que un candidato a la presidencia promueve una política que legalice matar a una persona hispana, si la presencia de esta persona le dificulta seguir la carrera que ha elegido.

 

¿Cuántos de ustedes se sentirían cómodos al votar por ese candidato?

 

Gracias a Dios ninguno de los candidatos ha dicho que toleraría este tipo de medidas. Nadie en su sano juicio diría que se puede matar a los negros o a loshispanos, o a cualquier otra persona, por el simple hecho de proteger intereseseconómicos o educativos personales.

 

Nadie lo diría, pero, como veremos dentro de poco …

 

Hay una candidata a la presidencia, en este año 2016, que junto con su partido político, permite de hecho, el asesinato de negros e hispanos en las situaciones descritas anteriormente, bajo una condición en particular:

 

Que la persona negra o la persona hispana se encuentre todavía en el vientre de la madre.  Ahora bien, esa candidata y su partido, no lo van a decir de esa manera, menos en

 

público. En su lugar, utilizan palabras como “elección” o“derechos reproductivos” o“salud de la mujer” u otras declaraciones anodinas con el fin de encubrir lo que es el aborto y lo que hace el aborto.

 

Antes de ir más lejos en la discusión de un tema tan delicado como el aborto…

Quiero decir una palabra a cualquier mujer que se encuentre en esta congregación hoy, o entre aquellas que nos ven o escuchan en la televisión o la radio, que se han practicado un aborto:

 

La misericordia de Dios es más grande que su pecado y su dolor. En diez años de sacerdocio, a menudo he tenido la gracia de dar la bienvenida, a través del Sacramento de la Confesión, a mujeres que vuelven al abrazo misericordioso de Dios Padre después de arrepentirse de haberse practicado un aborto. Un sacerdote en una situación de este tipo tiene el privilegio de asegurar a la mujer que nunca ha perdido el amor de Dios Padre, ni su dignidad como hija amada pase lo que pase.Así que les digo a estas mujeres hoy: Ya no tienen que esconderse de Dios. Sé que es agotador pretender que tu dolor no es real, que tu pérdida no es inmensay que tu elección no fue demoledora. Pero cuando experimentas la misericordia amorosa de Dios,

incluso después del aborto, realmentellegas a conocer y sentirque el amor de Dios por nosotros al perdonarnos los pecados más graves, es aún mayor que su amor al crearnos. Tu Padre ha estado esperándote durante mucho tiempo. ¡Es hora de que vuelvas a casa!

 

Así que, ahora, después de haber compartido estas importantes palabras dirigidas a las madres en duelo, volvamos al tema de nuestro deber como católicos en el foro público.

 

Cuando tenemos en cuenta que una mujer puede llegar a Planned Parenthood y matar a su hijo o hija porque no quiere poner en peligro su educación o su carrera, hay que reconocer que estas impactantes situaciones descritas no sólo sonposibles… no sólo son reales…sino que también están entre las razones máscomunes para legalizar el aborto en EE.UU.

 

Incluso la palabra “aborto” se ha vaciado de su significado; lo tratamos como nada más que un término que inicia un intenso debate en lugar del procedimiento que detiene el latido del corazón. Muchos quieren tratar el aborto meramente como una cuestión entre muchas otras, donde la persona finge no saber lo que el aborto es y lo que hace.

 

Así que dejemos de andarnos por las ramas respecto a la carrera presidencial actual:

 

¿Sabe usted cuál de los candidatos y su partido en estas elecciones promueve el aborto, e incluso prometen ampliar su disponibilidad aquí en este país y en elextranjero?

 

¿Sabe usted qué candidato y su partido tienen la intención de hacer que usted y yo paguemos por los abortos de otros con nuestros impuestos, algo que siempre ha sido ilegal?

 

¿Sabe usted qué candidato y su partido, que hasta hace poco, dijeron que el aborto debería ser “seguro, legal y poco frecuente” ya ni siquiera se molestan en decir que debería ser poco frecuente, sino más bien, que debe estar disponible en cualquier momento y lugar,

 

incluso hasta el último momento cuando el bebé está completamente formado y a término en el útero?

 

Si usted no sabe a qué candidato ni a qué partido me refiero, entonces usted no debe

siquiera considerar votar hasta que lo sepa. La ignorancia en esta área es inaceptable, porque la ignorancia en esta zona cuesta millones de vidas de bebés y pone en peligro las almas de muchos votantes católicos.

 

Por otro lado, si usted SABE qué candidato y partido se proponen promover y expandir el aborto, y todavía tiene la intención de que puedan continuar suguerra contra los no nacidos con la ayuda de su voto, entonces es mi deber como sacerdote decirle que su alma estará en grave peligro, especialmente si se acerca a recibir la Sagrada Comunión después de la emisión del voto con pleno conocimiento de lo que está haciendo.

 

Cada temporada de elecciones, cuando un sacerdote habla sobre estos temas, desde el púlpito, una cierta parte de la población se queja de que el sacerdote se inmiscuye en política:

 

“¡Un sacerdote no tiene por qué hablar de política en la iglesia!”

 

Eso es lo que dicen algunas personas.

 

Pero, ¿qué dice Dios al sacerdote a quien ha designado para ser el padre espiritual de las personas confiadas a su ministerio? Lo mismo que le dijo al profeta Ezequiel: “…Te he puesto como centinela para la casa de Israel, apenas oigas que sale de mi boca, tendrás que advertírselo de mi parte. Cuando diga al malo” ¡Malo, vas a morir! Si no le hablas, si no haces que se preocupe por su mala conducta, el malo morirá debido a su pecado, pero a ti te pediré cuentas de su sangre. Al contrario, si le has llamado la atención al malo por su mala conducta y no se aparta de ella, si no deja su mala conducta, morirá debido a su pecado y tú no tendrás nada que temer. (Ezequiel 33: 7-9)

 

Otra de las tácticas del diablo es animarnos a poner excusas por nuestra participación en las cosas realmente malas, apelando a las causas buenas que apoyamos, que de alguna manera pensamos que cancelan el grave mal que posibilitamos.

 

Veamos la cuestión de la pena capital, por ejemplo. Hay quienes dicen, “Estoy en contra de la pena de muerte… y si tú te opones al aborto debes también estar en contra de la pena de muerte!” Bien, veamos. ¿Cuál es la mayor objeción a la pena capital? Que las personas inocentes podrían ser erróneamente condenadas a muerte. Y hay que reconocer que las personas inocentes bien podrían ser ejecutadas injustamente debido a las muchas fallas de nuestro sistema judicial.

 

Y esta misma razón para oponerse a la pena capital es precisamente la razón por la que los católicos nunca deben apoyar de buen grado o incluso permitir el abortocon su voto. Porque, mientras que algunas personas inocentes sin lugar a dudas han sido condenadas a muerte por error a través de la pena capital, en el aborto una persona inocente es siemprecondenada a muerte, y nunca por error. Siempre ha sido por decisión intencionada.

 

 

Si una persona está en contra de la pena de muerte, entonces,necesariamente debe estar en contra del aborto porque la intención del aborto es matar a sabiendas y deliberadamente a un niño o niña inocente –siempre.

 

¿Qué hay de la guerra? Las personas que se oponen enérgicamente a las guerras en el Medio Oriente, por ejemplo, a menudo citan estadísticas sobre el gran número de personas inocentes accidentalmente muertas en fuego cruzado. A esto le llaman“daño colateral” — las personas inocentes que mueren en la guerra —  que es, quizás la mayor tragedia de la guerra.

Pero oponerse a la muerte accidental de personas inocentes en la guerra, al tiempo

que permite con su voto la matanza intencional de los seres humanos más inocentes en el planeta, bueno … esto es la hipocresía más extrema.

 

Si una persona se opone a la guerra a causa de las muertes accidentales, no intencionadas, de personas inocentes, deben necesariamente oponerse al aborto debido a que la muerte en el aborto no es accidental ni involuntaria, siempre es directamente intencional.

 

A veces oímos la reivindicación demasiado engañosa de que un candidato o

partido reducirán los abortos mediante la mejora de las condiciones económicas osociales, y al mismo tiempo promoven el aborto como un derecho digno de protección.

 

Veamos los hechos: El aborto no es causado por la economía o las condiciones sociales. Los factores económicos y sociales son, sin duda, lascircunstancias que afectanla decisión de una madre en algunos casos, pero noson causas.

 

Después de todo, si eliminar el aborto fuera simplemente una cuestión deeconomía, o el acceso a la asistencia sanitaria, u otros factoressocioeconómicos, entonces ¿por qué las madres ricas también abortan a sus bebés?

 

Hay muchísimos católicos que, con razón, han criticado a obispos y sacerdotes en los últimos años por no haberse expresado con más energía contra el abuso sexualde niños por parte de algunos sacerdotes.

 

¿Por qué, entonces, muchos de esos mismos católicos quieren silenciar a los obispos y sacerdotes que hablan enérgicamente en contra de matar a niños inocentes?

 

¿Por qué oponerse al abuso sexual de los niños es cuestión de justicia, pero oponerse al asesinato de los niños es cuestión de “predicar política”?

 

Independientemente de la resistencia, un sacerdote debe seguir el ejemplo dePedro y Juan en los Hechos de los Apóstoles cuando se trata de predicar verdades difíciles. A aquellos que trataron de silenciar su anuncio del Evangelio estos apóstoles respondieron con valentía:

 

“Juzquen si está bien a los ojos del Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios.  Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído”(Hechos 4: 19- 20)

 

Un sacerdote no sólo está protegido por la Primera Enmienda (al menos por ahora).

 

También tiene la obligación de obedecer el Quinto Mandamiento de la Ley de Dios: No matarás.

 

Si un sacerdote no habla por los más vulnerables de nuestra sociedad, y si los fieles católicos no protegen activamente a los más vulnerables en nuestra sociedad al negarse a permitir su

destrucción deliberada con su voto, entonces esos católicos están consintiendo la muerte por su cobardía.

 

Y qué decir de San Pablo a Timoteo acerca de la cobardía en la 2ª lectura de hoy?:

 

Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de amor y de dominio propio. Por lo tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor… Al contrario, comparte los duros trabajos del Evangelio con la fuerza que viene de Dios. (2 Tim 1: 7-8)

 

Parte de lo que le toca a cada católico en la dificultad de practicar lo que manda el Evangelio estriba en que debemos arrepentirnos de las acciones que ofenden a Dios y

son destructivas para nuestros hermanos y hermanas. Y hay que combatir las amenazas a la vida inocente que son más reales y más urgentes. ¡No se equivoquen! No hay nada que amenace la vida humana inocente másdirectamente, de manera consistente y urgente que la matanza deliberada de los bebés en el vientre de su madre. ¡Así de claro!

 

Del momento que inicié esta homilía hasta ahora, al menos 30 niños han sido ejecutados deliberadamente en el vientre de sus madres en los Estados Unidos; y eso es sólo de los abortos que se reportan.

 

Permítanme resumir con palabras muy difíciles:

 

Tenemos seria obligación de proteger la vida humana, y especialmente las vidas de los más inocentes y vulnerables entre nosotros. Quien se omita de hacerlo, cuando por el contrario está en condición de protegerla, comete serio pecado de omisión. Colocan en peligro su propio bienestar espiritual y se tornan en fuente de escándalo para los demás. Si en caso fuesen católicos, no deberían recibir la Santa Comunión. Los católicos en la plaza pública, 4ª ed., P. 25

 

Ahora bien, espero que se den cuenta de que se necesita mucho valor para que un sacerdote pueda comunicar palabras tan difíciles como éstas, recordando a su feligresía que algunas acciones son tan gravemente pecaminosas que hacen que un católico no sea digno de recibir la Sagrada Comunión hasta que se haya arrepentido completamente.

 

El sacerdote que se preocupa por el estado de las almas de sus feligreses más de lo que se preocupan ellos mismos, merece la estima de su pueblo por su disposición a expresar esta difícil verdad con auténtico amor, poniendo el bienestar de las almas de su pueblo ante todo, antes que su propia reputación y popularidad o su comodidad. Ese sacerdote debe recibir respeto, admiración y apoyo, en lugar deresistencia o crítica.

 

Así que, por favor, oren, agradezcan y alienten al padre espiritual que Dios ha designado para ustedes y que les ama lo suficiente como para decirles la verdad, porque el sacerdote que dijo esas mismas palabras es su Obispo, y el mío.

[Traducción no oficial del inglés original – (traducción versión 22-oct-2016)]

27o   Domingo de Tiempo Ordinario  (Año C) – Octubre 2, 2016

HAB 1:2-3; 2:2-4; PS 95:1-2, 6-7, 8-9; 2 TM 1:6-8, 13-14; LK 17:5-10

El video de la homilía (en inglés) se puede ver aquí:

homily-play-button

 

 

 

 

 

El audio de la homilía (en inglés) se puede escuchar aquí: http://simonjude.org/documents/2016/10/T001_20161003.mp3 El texto de la homilía (en inglés) se puede leer aquí :

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Share Button